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David Esteban Entradas

Pequeño error

A veces uno comete pequeños errores (error totalmente subsanable en este caso, de hecho, el daño ya está reparado). Me refiero a cuando uno compra un libro y lo deja en la estantería a la espera del tiempo libre necesario para leerlo, un tiempo que, todos lo sabemos, hay ocasiones en las que nunca llega, con lo cual esa pretendida lectura se acaba quedando para siempre en la lista de espera.

Durante un par de meses, día arriba, día abajo, eso es lo que me ha ocurrido con Relatos libertarios, del sin par e ilustre turolense Juan Villalba. A pesar de ser una lectura cómoda y asequible (no llega al centenar de páginas) se quedó en la estantería, más por olvido que por ninguna otra razón hasta que hace unos días volví a ver el libro. Decidí que ya había esperado demasiado y me zambullí de pleno en el primer relato. Este me llevó al segundo y tuve que esforzarme por no dejarme arrastrar de al tercero de manera automática. No quería apurar de un solo trago todo el elixir.

Ahora que ya he paseado a través de todos los relatos debo decir que me encanta la naturalidad con la que cambia de registro, con la que, con ese hilo conductor, ese factor común que es la libertad, Juan nos transporta de una realidad a otra, presentándonos personajes y contextos que nada tienen que ver unos con otros excepto la sombra de su firma personal.

En resumen, y para no extenderme demasiado: lectura cien por cien recomendable por lo ameno de su estilo, por su capacidad para expresar ternura, humanidad, cercanía, irreverencia y tantas otras cualidades.

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La noche en que Frankenstein leyó el Quijote

Con este singular título el simpar Santiago Posteguillo se aleja por un rato de las intrigas palaciegas y las grandes batallas de la antigüedad que tan buenos resultados le han dado y tan buenas horas nos han procurado a sus lectores. Se aleja de la antigüedad, como digo, pero no de la historia, pues a través de las páginas de esta entretenida lectura nos lleva a lo largo y ancho de los siglos para contarnos de manera breve, magistral y más que entretenida un montón de curiosidades relacionadas con la literatura. Desde la gestación del Frankenstein de Mary Shelley hasta la curiosa casualidad que hizo que la primera entrega de Harry Potter viera la luz como novela.

La literatura, a base de acumular vivencias y de aglutinar experiencias y más experiencias de escritores, editores y lectores, se ha convertido, con el paso de los siglos, en toda una factoría de anécdotas e historias y aunque sería imposible recoger todas ellas, Posteguillo hace aquí un esfuerzo por rescatar algunas y servírnoslas en un plato templado que, de buen seguro, será del gusto de cualquier comensal curioso.

¿Sabías de la teoría que defiende que Shakespeare no existió realmente? ¿O de los fracasos primerizos de Jane Austen? ¿Conocías el curioso evento de la muerte y la resurrección del famoso Sherlock Homes? Si tienes que responder a estas preguntas con un no, ya estás tardando en hincarle el diente a este libro.

Yo por mi parte estoy esperando ya a sumergirme en las páginas de La sangre de los libros, que sigue la misma estela.

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Soñando con Japón

Recientemente he rescatado una pequeña pasión que tenía hace años: la de leer y descubrir más sobre el país del sol naciente.  Este interés por Japón me llegó a través de la afición por el manga, el comic japonés.  Su lectura me fue despertando la curiosidad por aquella cultura tan diferente, rica y sutil. Hace poco he vuelto a leer sobre ella y lo he hecho acercándome a una obra magnética y muy sugerente, El crisantemo y la espada, de la antropóloga Ruth Benedict.

La propia existencia de este libro viene ya de unas circunstancias especiales. A modo de resumen rápido se puede explicar que durante la segunda guerra mundial el gobierno estadounidense, al verse incapaz de comprender los valores que movían a la sociedad japonesa con la cual acababan de entrar en guerra, le encargó a esta antropóloga la realización de un trabajo de investigación que permitiese ahondar en el pensamiento nipón para conocer mejor la psique de aquel inquietante nuevo enemigo.

Al estar en plena guerra Ruth no pudo desplazarse hasta Japón para sus investigaciones, así que se dedicó a entrevistar a japoneses que vivían en EEUU en ese momento. Tras más de 20.000 entrevistas tuvo el material suficiente para escribir esta obra que se hoy día de entiende como una obra de estudio obligatorio para quienes quieran adentrarse en el conocimiento de la cultura japonesa.

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Sobre Paul Auster

Como lector, no puedo dejar de sentir que tengo deudas pendientes con un millón de autores a los que no he leído nunca. Uno de ellos era Paul Auster.

De él se dice que es el Woody Allen de la literatura estadounidense, el más europeo de los grandes escritores norteamericanos. En sus novelas suele presentar personajes a los que las casualidades de la vida llevan por caminos inesperados, agradables unas veces, tensos y críticos otras.

El libro que leí, Brooklyn Follies traza la ruta de vida de su protagonista, un hombre ya en el invierno de su existencia al que los días traerán un montón de cambios interesantes. Me ha gustado la novela en general, pero me ha resultado interesante en especial apreciar la capacidad de Auster de construir con la palabra, de atrapar al lector dibujando una atmósfera con un puñado de frases y de sumergirle en la escena. Dejo por aquí una pequeña muestra, no sin antes recomendar la lectura de este autor (o al menos de esta obra).

También hay buenos momentos -añadía Tom, resistiéndose a que Harry dijera la última palabra-. Indelebles momentos de gracia, éxtasis minúsculos, milagros inesperados. Pasar tranquilamente por Times Square a las tres y media de la madrugada, sin nada de tráfico, y encontrarte de pronto solo en el centro del mundo, con esa lluvia de luces de neón cayéndote encima. Hacer que el velocímetro pase de ciento veinte por el Belt Parkway justo antes de amanecer y sentir cómo te inunda el olor del océano por la ventanilla abierta. O cruzar el Puente de Brooklyn en el preciso instante en que la luna llena aparece en medio del arco, y eso es lo único que se ve, la brillante esfera amarilla de la luna, tan grande que da miedo, y entonces te olvidas de que vives aquí en la tierra y te imaginas que en realidad estás flotando por el espacio. Ningún libro puede reproducir esas cosas. Estoy hablando de la verdadera trascendencia, Harry. De salir del cuerpo y entrar en la plenitud y el espesor del mundo.

Brooklyn Follies, Paul Auster
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De vuelta a la tinta

Los últimos meses he estado inmerso en la preparación de unas oposiciones que me han secuestrado casi todo el tiempo libre disponible, pero el proceso ha terminado al fin, así que toca volver a recuperar esas dos grandes pasiones que había dejado aparcadas: la lectura y la escritura.

Vuelvo a los territorios de la tinta, a los versos, a Utara y a los millones de páginas que esperan lectura. De momento, como muestra un botón.

Dejo por aquí un poema que escribí hace unos días.

Pequeña lluvia de ojalás


Hoy quiero lloverte un puñado de deseos,
mancharte los pies con mis ojalás:
Ojalá que la vida nunca te enseñe el aroma de la derrota,
ojalá nunca cierren, y digo nunca, los bares que abrieron cerca de tu corazón.
Ojala que el tiempo nunca tenga prisa por robarte los otoños
y que cruces bailando las puertas de cada lunes.
Ojalá no te vayas. Ojalá no te quedes. Ojalá nunca encuentres los caminos de huida.
Ojalá jamás tengas exceso de caricias,
y las calles se queden cada vez que te alejes ateridas, temblando, sin saber hacia dónde.
Que la vida te muestre que sus besos son tuyos,
que te cante al oído y te diga riendo que le encantan tus penas,
pero más tus sonrisas.
Ojalá los recuerdos se te claven por siempre
y a la caja te lleves un millón de momentos,
varios kilos de sueños y un puñado de amores.
Ojalá siempre tengas un libro a medias, diez visitas pendientes y la tele apagada,
un poema rondando cerca de tu mirada, música en la sangre, fuego en cada intento…
Y alas en tus lágrimas.
Ojalá.
Ojalá.

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Vendrán nuevas primaveras: Publicación

Estrenamos mes y estrenamos novela. Hoy, día 1 de marzo, sale a la venta la segunda entrega de la trilogía Palabras bajo el viento de Dugalia.

Con Vendrán nuevas primaveras continúan las andanzas de todos los personajes que pudimos conocer en la primera parte. La novela está ya disponible a través de Amazon en formato digital; el formato papel saldrá a lo largo de este fin de semana.

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Vendrán nuevas primaveras: Portada

A poquitos días de la publicación de la segunda entrega de la trilogía Palabras bajo el viento de Dugalia, la portada ya ha visto la luz. De nuevo, a los pinceles la sin par Elena Castillo, poniendo cara a las páginas que llevarán a los lectores a perderse una vez más por los caminos de Utara. Aquí os dejo esta obra de arte para que todos podáis ir haciendo boca.

¡Nos vemos en nada!

Portada del libro Vendrán nuevas primaveras
Portada del libro Vendrán nuevas primaveras

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Sistemas de magia en la Literatura fantástica

Brandon Sanderson se ha convertido en uno de los grandes nombres de la literatura fantástica en los últimos tiempos. Con su capacidad creativa brutal y con su espartana seriedad para el trabajo (a libro por año desde hace un tiempo y sin que eso merme la calidad de sus obras), se ha convertido en todo un referente a nivel mundial.

Pero no hablaré aquí de su obra, si no de una de sus teorías, la de las leyes de la magia que nos describe cómo podemos encarar, como escritores, la creación y el desarrollo de un sistema de magia para nuestras novelas y nuestros mundos.

Existen tres de dichas leyes. Hoy hablaré brevemente de la primera ley:

La capacidad de un autor para resolver un conflicto con magia es directamente proporcional a lo bien que el lector haya comprendido dicha magia”.

Es decir, una novela debería ofrecer al lector una guía para saber qué pueden hacer los personajes gracias al uso de la magia. Deberían evitarse las acciones en las cuales un personaje salva una situación difícil o escapa de una amenaza usando un recurso que la magia pone a su alcance cuando nunca antes se ha mencionado dicho recurso en las páginas de la novela. Eso da empaque y coherencia al sistema de magia, lo que aumenta la credibilidad del mismo y, de paso, de toda la obra.

Si cada vez que el protagonista está en un apuro lo resuelve echando mano de un truco nuevo, el lector se sentirá defraudado, pues la magia se convierte en el salvavidas habitual del prota.

Por otro lado, Sanderson habla a grandes rasgos de dos sistemas de magia: dura y blanda. Hablamos de magia dura cuando sus límites y las normas que rigen su funcionamiento se explican con gran claridad y detalle. La alomancia que Sanderson describe en sus novelas de Nacidos de la bruma o la magia de simpatía en El nombre del viento, de Patrick Rothfuss serían dos ejemplos de magia dura.

En el otro extremo tenemos la magia blanda. En esta el funcionamiento general de la magia no se explica al lector, es una suerte de aura difusa que planea sobre las páginas sin una forma clara, envuelta en el misterio. La obra de Tolkien sería un buen ejemplo de este tipo de magia.

En el terreno intermedio tenemos también espacio para una mezcla de ambos tipos de magia. Esta tercera forma sería lo que podemos encontrar en Dugalia, donde las normas que regulan la magia (en este caso el uso del flujo) van apareciendo a pinceladas a lo largo de la obra, descubriendo poco a poco al lector algunas de las características del sistema mágico, pero sin delimitarlo demasiado.

Personalmente, me siento cómodo trabajando en un sistema como este, pues permite dibujar de manera somera tu sistema, definirlo a grandes rasgos, pero evita que el autor quede encorsetado por las normas como en la magia dura.

¿Y tú como lector? ¿Qué estilo de magia prefieres?

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Sinopsis de Vendrán nuevas primaveras

La publicación del segundo libro de la trilogía está muy cerquita ya. Han sido unos meses de mucho darle a la tecla, pero ya se ve la siguiente parada en el camino.

Traigo por aquí la sinopsis de esta segunda novela. Eso sí. Advierto que para aquellos que no hayáis leído la primera PUEDE HABER ESPOILERS.

Spoiler alert gif

Así pues, si no habéis terminado Nieblas sobre Utara (¡¡corred a hacerlo ahora mismo, insensatos!!) y lleváis intención de hacerlo, os recomiendo no leer esta entrada.

Habrá nuevas primaveras. Sinopsis.

La presencia del dios Beriakorz, el Guerrero de un Solo Ojo, es cada día más evidente; sus siervos ganan poder y presionan las fronteras del reino de Dralin, obligando a su rey a buscar el consejo y la ayuda de los arcanos a los que tanto odia. Mientras tanto, las compañías mercenarias campan a sus anchas por tierras de los señoríos independientes mientras los barones Randall y Hayden guerrean el uno contra el otro.
Al mismo tiempo Alaria, sin un descendiente capaz para el trono, se ve desgarrada por una sangrienta guerra civil que extiende la muerte y el fuego por todo el reino.
Al este, la emperatriz Sikelia está a punto de cerrar sus garras en torno a Piel-de-Agua, y ultima los preparativos para lanzar sus ejércitos a la conquista de la ciudad del lago.
Entre todo este caos, Durnan Pelofuego junto con Alhazred, Cora y Hovik, devoran camino tras camino en la búsqueda de Viastin, la ciudad que nunca existió, un lugar que podría tener tanto de cierto como de leyenda, pero al que, según la profecía de los Hijos Perdidos, deben dirigir sus pasos si quieren impedir que los siervos de Beriakorz consigan traer a su dios de vuelta a Dugalia.

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