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Las cosas que llevaban los hombres que lucharon

De cuando en cuando uno da por casualidad con uno de esos libros que te dan que pensar, que te invitan a la reflexión. Es el caso de Las cosas que llevaban los hombres que lucharon, de Tim O’Brien.

No suelo leer mucha literatura bélica, pero decidí darle una oportunidad a este libro. Valió la pena.

En sus páginas encontramos un testimonio de primera mano sobre el conflicto de Vietnam (O’Brien luchó en esa guerra), pero no es una enumeración de eventos con descripciones vívidas de hechos y de personas. Es más bien un reflejo psicológico de cómo consiguen los hombres orientar su mirada para no quebrarse cuando hacen frente a situaciones tan extremas como las que pueden vivirse en la guerra, cómo se las arregla la mente humana para escapar de la locura, para sobrevivir al pozo de perdición en el que la vida se convierte en ese entorno.

A través de vivencias propias o de sucesos acontecidos a compañeros suyos O’Brien nos acerca a la mente de los soldados, nos explica la fragilidad y la fortaleza que conviven dentro de ella y las dificultades que los militares tenían para encontrar su sitio en la vida una vez que regresaban a sus hogares. Regresaban para descubrir que tras vivir a la velocidad y con la intensidad que el conflicto había imprimido a sus días, su existencia se había transformado en pura lentitud y en puro hastío. Y muchos no eran capaces de adaptarse a la vida normal.

Las cosas que llevaban los hombres que lucharon no canta a las grandezas de la guerra (si es que acaso existen), no es una defensa de los valores patrios que llevan a los hombres a matarse unos a otros, es tan solo un retrato, gris, desolador y apagado de cómo los hombres viven la guerra y de las huellas que esta deja en sus vidas. Como muestra, un botón.

Una auténtica historia de guerra nunca es moral. No instruye, ni alienta la virtud, ni sugiere modelos de comportamiento humano correcto, ni impide que los hombres hagan las cosas que los hombres siempre han hecho. Si una historia parece moral, no la creáis. Si al final de una historia de guerra os sentís edificados, o si sentís que una partícula de rectitud se ha salvado de la devastación a gran escala, entonces habéis sido víctimas de una mentira muy antigua y terrible.

Publicado enLibros

2 comentarios

  1. Blanca Blanca

    A pesar de que pocos libros he leído de temática bélica, si es que alguno, me apetece leer este. Gracias por la crítica.

    • La verdad es que en este caso el género queda en un segundo plano y la descripción del retrato psicológico de los soldados se convierte en lo más importante. Si lo lees espero que te guste.
      Gracias por tu comentario!

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