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Categoría: imagenenpalabras

Abriendo la jaula

Para la mayoría de nosotros, durante muchas semanas han dejado de existir los lunes y los domingos. No importaba si era la lluvia o era el sol quien inundaba las tardes. El calendario y el mapa del tiempo formaban parte de la misma mancha abstracta. Ya no importaba.

Incluso el reloj ha perdido en parte ese poder con el que nos esclaviza siempre, con el que convierte en celdas casi todos nuestros días.

No puedes salir, nos dijeron. No puedes viajar. Prohibidos los abrazos. No puedes trabajar… nos dijeron. No puedes llenar los bares. No puedes tumbarte en los parques. Durante un mes y medio la vida se ha detenido y se ha transformado en una enorme prohibición.

Pero nadie nos dijo: No puedes soñar. No puedes reír. No puedes beber de la magia de los placeres menores. Así que nos quedaba eso. No hay virus sobre la tierra que pueda impedirnos mirar hacia arriba, escuchar la lluvia, ver temblar al viento o nacer al sol. Durante estas semanas hemos cantado, hemos hecho de los balcones nuestros nuevos bares, nuestros nuevos parques. Y en ellos hemos practicado también el largo juego de la paciencia mientras compartíamos la certeza de que pronto, muy pronto, España sería de nuevo un mar de jaulas abiertas.

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Encadenada

Libertad. Te tengo tan cerca y al mismo tiempo tan lejos… Puedo sentirte, verte, olerte, pero me temo que jamás podré vivirte.

Qué desquiciante tortura dormir bajo el inmenso azul del cielo, tocar la risa líquida del agua salada, recibir a diario los besos del sol y escuchar a cada hora la música que trae el viento sin poder partir y disponer de esos tesoros a mi antojo, donde yo lo desee. No conozco más mundo que el que creo con mis sueños.

Malditos sean todos mis eslabones y maldito también mi destino: qué gran pesar vivir por siempre anclada a este lugar y no poder partir si quiera para buscar imposibles: el leviatán, barcos fantasmas, o tal vez ¿qué se yo? Tal vez alguna hermosa sirena a la que amar a ciegas.

Fotografía: Guada Caulín
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BIENVENIDOS

Bienvenidos a este minúsculo rincón perdido entre las olas del inabarcable paisaje virtual. Las palabras se mezclan aquí, formando con su tinta desde pequeños charcos condenados a secarse bajo el calor del estío, hasta océanos de misteriosas profundidades.

Si quieres emprender conmigo el camino que lleva desde los versos hasta la fantasía, tan solo abre bien los ojos y disponte a seguirme.

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